abr 22, 2009
La reflexología podal es una técnica antigua basada en el conocimiento de los puntos reflejos que existen en los pies y que se corresponden con cada una de las partes del organismo. Al estimular estos puntos surge el efecto benéfico y una placentera relajación. Bien sea a través de una presión o de un ligero masaje sobre los puntos exactos, el reflexólogo consigue restablecer los impulsos nerviosos que van a facilitar que el órgano, que se corresponde con el punto estimulado, se revitalice y sane por sí mismo.
En el caso específico del estrés, nos sería útil que los masajes se realicen en la zona de los dedos gordos de los pies, sobre los mismos. Aquí se encuentran los puntos reflejos conectados por vía nerviosa con la cabeza y el cerebro.
Los valiosos resultados de la reflexología podal y la escasez de efectos secundarios, sumado a que no requiere del uso de ninguna droga o sustancia, la hacen una terapia muy indicada para combatir males como este. Cada sesión de masajes nos inducirá a un estado de relajación profunda que nos predispone a la acción de forma calmada, ya que con la presión sobre los puntos se estimula la circulación sanguínea y la oxigenación celular.
Entre los múltiples puntos a favor de la reflexología, ya que con ella se puede tratar cualquier tipo de afección, es que es capaz de mejorar problemas modernos ligados a la cansadora rutina y el exceso de trabajo como lo son el insomnio, depresión y ansiedad.
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