ago 30, 2009
El paso del tiempo y los famosos radicales libres son los culpables de que nuestra piel no se mantenga firme a medida que ganamos años. El deterioro -químicamente hablando- se debe a la falta de producción de colágeno y elastina y así diferentes sectores comienzan a rendirse ante la fuerza de la gravedad. Las primeras zonas en las que esto se hace evidente es en el contorno de los ojos y del cuello, luego siguen las líneas de expresión en la frente, entrecejo, labios y surcos alrededor de la boca.
La medicina estética por suerte para nosotras avanzó mucho en la última década y se consiguieron métodos muy efectivos para combatir las arrugas: uno de ellos es el Botox. El Botox es el nombre por el que se conoce a la botulínica. Esta se aplica por medio de inyecciones que distienden el músculo facial. Es un tratamiento temporal (de 4 a 6 meses) y no garantiza la remoción completa de las líneas de expresión. Al inyectar el Botox los musculos de la cara quedan paralizados: a la piel le es imposible contraerse y así se aplana. El único problema es la pérdida de expresión facial.
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